Según datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE y análisis del Observatorio del Contexto Económico (OCEC UDP), el desempleo juvenil y de profesionales recién titulados bordea el 20%.
Un preocupante 43% de la fuerza laboral con educación superior en el país está subempleada o no trabaja en lo que estudió, lo que significa que estamos presenciando una verdadera «fuga de cerebros silenciosa».
Esto representa un desperdicio masivo de capital humano avanzado que la economía tradicional sencillamente no puede absorber.
El fin del modelo asistencialista
Ante un modelo productivo fatigado, la respuesta habitual de los gobiernos ha sido el asistencialismo laboral o la incentivación de contratos de baja cualificación.
Es momento de dar un giro radical: el emprendimiento dinámico y la creación de startups tecnológicas deben dejar de verse como una ruta de escape personal.
Estas iniciativas deben transformarse en una estrategia deliberada de desarrollo económico y empleo profesional sostenible.
Barreras para el Talento Joven
El desafío no es la falta de talento o de ideas en los menores de 35 años, sino la presencia de barreras estructurales que impiden que un recién graduado transforme su conocimiento en una empresa escalable.
Si bien iniciativas emblemáticas como Start-Up Chile de Corfo han posicionado al país en el ecosistema regional, persisten vacíos normativos.
Deben existir políticas públicas que no dejen fuera a la masa de profesionales jóvenes que carecen de capital inicial, redes de contacto (networking) o colaterales bancarios.
Propuestas audaces para el futuro
Para destrabar este potencial y convertir la crisis de empleo en un motor de innovación, se requieren propuestas audaces que rompan con la burocracia tradicional.
Fondo de Capital Semilla Tesis-a-Startup
Es urgente vincular la educación superior con el emprendimiento real, creando una línea de financiamiento estatal-privada (Venture Universitario).
Esta medida permite reconvertir los trabajos de título y tesis de grado de profesionales menores de 35 años en prototipos comercializables (PMV), otorgando un capital inicial no reembolsable sin exigir historial de ventas previo.
Cero Burocracia y Exención Tributaria
Se propone permitir que las startups fundadas por jóvenes profesionales operen bajo una figura de «Tasa Cero» en tributación corporativa y patentes municipales durante sus primeros dos años de vida.
Esto reduce drásticamente el costo fijo y el riesgo financiero durante el período más crítico de supervivencia comercial.
Mentorías y compras públicas
El Estado debe convertirse en el primer cliente de las startups locales, estableciendo una cuota obligatoria de licitaciones públicas de innovación reservadas para nuevas empresas creadas por profesionales jóvenes.
Esta red de mentoría y compras estatales no sólo inyectará liquidez directa al ecosistema, sino que validará comercialmente sus soluciones ante el mercado global.
Hacia una economía del conocimiento
El desempleo profesional no se combate solo esperando a que las grandes empresas contraten más; se resuelve empoderando a las nuevas generaciones para que creen las industrias del futuro.
Si Chile aspira a dar un salto cualitativo hacia una economía del conocimiento, apoyar el emprendimiento joven no es un lujo.
Es, sin duda, la inversión más rentable para el empleo y la competitividad de la nación.
Por Christian Vásquez H.
Ingeniero y Magíster en Gobierno (c ).
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