El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, advirtió que Teherán tratará como enemigos a los países vecinos que participen en la ofensiva económica anunciada por Washington. La declaración llega horas después de que el presidente Donald Trump hablara de un “día D económico” destinado a asfixiar las finanzas de la República Islámica, en un conflicto que ya suma casi seis meses.
Rezaei, en una entrevista emitida por la televisión estatal iraní, fue directo. “Les decimos a todos los países vecinos que no se sumen a la guerra económica contra Irán. Cualquiera que lo haga será considerado un país enemigo”. Añadió que primero negociarían y, si persistían, adoptarían medidas. Entre ellas mencionó ataques a rutas de exportación de petróleo más allá del estrecho de Ormuz y a intereses económicos estadounidenses en la región.
La respuesta se produce en un momento de máxima tensión financiera. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, prometió detallar el lunes las “sanciones más duras de la historia”. Según reportó Reuters el 20 de agosto, el funcionario describió la operación como un “doble golpe” que combina el bloqueo naval ya existente con un aislamiento económico coordinado a escala global.
El anuncio de Washington y la respuesta inmediata de Teherán
Trump calificó la ofensiva como “la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país”. Advirtió de “tremendas consecuencias económicas” para cualquier nación que ofrezca “cualquier tipo de ayuda vital” a Irán. Bessent, en declaraciones a CNBC recogidas por La Nación el mismo 20 de agosto, fue más lejos: “Va a funcionar en Irán y va a hacer colapsar al régimen”.
Irán no se limitó a rechazar las amenazas. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, calificó el plan de “terrorismo económico” y aseguró que “ya hemos visto esta película antes”. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Ali Abdollahi, prometió una respuesta “aplastante, punitiva y devastadora” en tierra, mar, aire, defensa aérea y ciberespacio, según consignó Reuters el 21 de agosto.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Teherán para defender sus últimas vías de ingresos? La pregunta flota sobre las capitales del Golfo y sobre Pekín.
Datos oficiales que muestran el deterioro acelerado de la economía iraní
El Centro de Estadística de Irán informó que la inflación interanual alcanzó el 87,9 % en julio de 2026. La tasa anual promedio se ubicó en el 66 %, el nivel más alto en décadas. Los alimentos y bebidas subieron cerca del 128 %. El desempleo pasó del 7,3 % al 9,1 % en el último año, con una pérdida oficial de unos 450.000 puestos de trabajo. Estimaciones independientes elevan esa cifra a cerca de dos millones durante el conflicto.
El Fondo Monetario Internacional proyecta una contracción del producto interno bruto iraní del 5,4 % para 2026, según su actualización de julio disponible en su página oficial de país. La misma institución anticipa una inflación promedio del 68,9 % este año. Estos números contrastan con la situación previa a la guerra, cuando la inflación se situaba cerca del 50 %.
La inflación interanual de julio de 2026 se situó en el 87,9 %, mientras los precios de alimentos y bebidas treparon cerca del 128 %.
Comparación con el impacto de sanciones previas
Entre 2018 y 2020, tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear, la economía iraní se contrajo alrededor del 6 % en su peor año. Ahora la proyección del FMI es similar, pero se suma a daños de infraestructura estimados en cientos de miles de millones de dólares y a un bloqueo naval que ha reducido de forma drástica los embarques de crudo. El rial se devaluó hasta niveles históricos, superando el millón y medio de unidades por dólar en el mercado paralelo.
China y Emiratos: los dos frentes críticos de la presión estadounidense
China adquiere entre el 80 % y el 90 % del petróleo iraní que logra salir, según datos de la firma de seguimiento de buques Kpler citados por múltiples agencias. En agosto las importaciones chinas de crudo iraní cayeron a unos 534.000 barriles diarios, lejos de los picos anteriores. Pekín ha rechazado hasta ahora sumarse a las sanciones, aunque Washington insiste en que cualquier “salvavidas” tendrá costo.
Emiratos Árabes Unidos anunció a mediados de agosto la suspensión de todas las relaciones comerciales, intercambios mercantiles y transacciones financieras con Irán “hasta nuevo aviso”. La medida, reportada por El País el 19 de agosto, se produjo después de que Abu Dabi detectara misiles balísticos atribuidos a Teherán. Emiratos había sido durante años un canal clave para el comercio y las finanzas iraníes a través de zonas francas y redes bancarias.
- China concentra la mayor parte de las compras de petróleo iraní a precios reducidos.
- Emiratos cortó vínculos comerciales y financieros tras incidentes de misiles.
- El bloqueo naval estadounidense limita los embarques desde puertos iraníes.
- El estrecho de Ormuz mantiene un tráfico muy por debajo de los niveles previos a febrero.
Según el informe de Reuters del 23 de agosto, el ministro Araqchi insistió en que las nuevas sanciones “también fracasarán” y pidió a Washington dirigirse a Irán “con respeto”.
Impacto medible en el mercado energético y las finanzas regionales
El anuncio del “día D económico” elevó el precio del Brent por encima de los 94 dólares por barril a mediados de la semana pasada. Aunque luego se moderó, el mercado sigue sensible a cualquier amenaza sobre las rutas del Golfo. El tráfico a través del estrecho de Ormuz se mantiene en una fracción de los casi 20 millones de barriles diarios que transitaban antes del conflicto, de acuerdo con datos de seguimiento marítimo.
La decisión de Emiratos elimina un escape financiero relevante. China, por su parte, ha reducido compras y ha recurrido a reservas y a crudo ruso. El resultado es una presión acumulada sobre los ingresos iraníes que, según analistas citados por Diario Financiero y otras fuentes, podría reducir de forma significativa la capacidad de sostener el gasto militar y las importaciones esenciales en los próximos meses.
Proyección de corto plazo
Bessent tiene prevista una conferencia de prensa el 24 de agosto para detallar las medidas. Si incluye sanciones secundarias efectivas contra entidades chinas o intermediarios, el impacto sobre los flujos de petróleo podría intensificarse. Teherán, a su vez, mantiene el control sobre el acceso al estrecho y ha amenazado con extender sus acciones más allá de sus aguas territoriales.
La guerra económica Irán Estados Unidos entra así en una fase en la que ambos bandos apuestan a que el tiempo y el desgaste financiero jueguen a su favor. Washington busca el colapso del régimen sin nuevas operaciones militares de gran escala. Teherán confía en que la resistencia y el control del estrecho le permitan negociar desde una posición de fuerza. Los números oficiales de inflación, empleo y contracción del producto interno bruto muestran que el margen se estrecha con rapidez para la población iraní y para los socios comerciales que aún mantienen vínculos.
El próximo lunes, cuando el Departamento del Tesoro precise las sanciones, se sabrá con mayor claridad si la ofensiva logra aislar de forma efectiva a Teherán o si, como en ciclos anteriores, el régimen encuentra nuevas vías de elusión. Lo que ya está claro es que la advertencia de Rezaei eleva el costo político y de seguridad para cualquier país del Golfo o de Asia que decida alinearse con la presión estadounidense.





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