Cómo se derrumbaron las conversaciones de última hora
Las discusiones se intensificaron durante tres días consecutivos en Washington. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y el ministro canadiense Dominic LeBlanc se reunieron de forma prolongada. Ambos lados habían señalado avances parciales sobre acero, aluminio y automóviles.
Según el comunicado oficial del primer ministro de Canadá publicado el 21 de agosto en el sitio del gobierno, los cambios de última hora en los términos propuestos por Estados Unidos resultaron “injustos y antieconómicos”. Carney ordenó el regreso de los negociadores a Ottawa. En la versión de Reuters del 22 de agosto, Greer afirmó que Canadá se negó a cerrar el acuerdo bajo los términos discutidos días antes y mantuvo nuevas exigencias.
El presidente Donald Trump había aplazado tres días la aplicación de los gravámenes, que originalmente debían comenzar el 19 de agosto. Esa prórroga no alcanzó. Los aranceles se activaron al amparo de la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una disposición poco utilizada que permite gravámenes de hasta el 50 % ante lo que Washington considera discriminación comercial.
Qué productos quedan bajo el gravamen del 50 %
La lista incluye equipos de hockey, bebidas alcohólicas, productos lácteos, cemento, ropa, mobiliario, material eléctrico y ciertos artículos de madera. No se aplica a recursos energéticos, potasa ni minerales críticos. El volumen representa poco más del 5 % de los envíos canadienses a Estados Unidos, según las cifras que manejaron tanto la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos como reportes de BBC Mundo y El País el 22 de agosto.
Canadá había buscado reducir los aranceles existentes sobre acero y aluminio del 50 % al 25 %, y sobre automóviles del 25 % al 15 %. Esas concesiones parciales formaban parte de las discusiones que finalmente se diluyeron. El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) no ofrece exención para estos gravámenes, a diferencia de rondas anteriores.
Respuesta canadiense y calendario de represalias
Carney confirmó que Ottawa igualará los gravámenes “dólar por dólar”. Las medidas canadienses entrarán en vigor el martes posterior al Día del Trabajo estadounidense, es decir, el 8 de septiembre. Afectarán acero, productos lácteos, electrodomésticos, equipos agrícolas, pasta y papel, y electrónica. El gobierno federal anunció que en los próximos días publicará el detalle completo de las listas.
En su declaración del 22 de agosto, el primer ministro señaló que Canadá había estado dispuesto a levantar algunas de sus propias represalias previas sobre acero, aluminio y automóviles si Washington reducía de forma sustancial los suyos. Esa condición no se cumplió. El ejecutivo canadiense prepara además apoyos adicionales a trabajadores y empresas, que se suman a los casi 25.000 millones de dólares ya desplegados en los últimos 18 meses.
Impacto económico medible y comparaciones recientes
Economistas de RBC estiman que el valor agregado canadiense afectado equivale a cerca del 0,4 % del producto interno bruto del país. Capital Economics ubica el efecto potencial en torno al 0,6 %. Un análisis de Oxford Economics proyecta que una ruptura más amplia del marco comercial norteamericano podría restar cientos de miles de millones de dólares en producción acumulada a ambos lados de la frontera en una década.
La cifra de 20.000 millones de dólares es inferior al intercambio total bilateral, que superó los 380.000 millones de dólares en bienes el año anterior. Sin embargo, sectores concentrados en Ontario, Quebec y Columbia Británica enfrentan mayor exposición. Un economista canadiense citado en coberturas recientes calculó posibles pérdidas de empleo cercanas a 90.000 puestos si la medida se prolonga sin alivio.
- Los aranceles elevan la tasa efectiva promedio estadounidense sobre bienes canadienses a niveles cercanos al 6-7 %.
- Canadá importa de Estados Unidos un volumen similar o superior de los productos ahora sujetos a represalia, lo que genera costos internos adicionales.
- Las cadenas de suministro integradas en automoción y metales ya operaban bajo gravámenes previos de la Sección 232.
¿Cuánto tiempo pueden sostener ambos gobiernos esta escalada sin dañar la recuperación económica que aún se muestra frágil en varios indicadores?
Según el informe de El País del 22 de agosto, los gravámenes canadienses de respuesta apuntarán también a electrodomésticos y equipos agrícolas. Diario Financiero y otras coberturas regionales han destacado que la disputa complica las conversaciones más amplias sobre la renovación del TMEC. En la versión de T13, el enfrentamiento pasa de socios a rivales con riesgo directo sobre las economías de ambos países.
Antecedentes inmediatos y posición de las partes
La tensión no surge de un día para otro. Durante 2025 y la primera mitad de 2026 se acumularon gravámenes sobre acero, aluminio, madera blanda y vehículos. Provincias canadienses retiraron bebidas estadounidenses de los estantes oficiales como respuesta. Washington invocó la Sección 338 en julio precisamente por lo que consideró trato discriminatorio en alcohol, lácteos y automóviles.
Greer sostuvo que la oferta estadounidense incluía recortes significativos y el mejor acceso relativo entre grandes exportadores. Carney respondió que los términos finales pedían demasiado y ofrecían demasiado poco. No hay nuevas rondas de negociación programadas, de acuerdo con declaraciones oficiales estadounidenses del 22 y 23 de agosto.
Canadá igualará esos aranceles dólar por dólar para proteger a nuestros trabajadores y empresas. Los cambios de última hora en los términos propuestos por Estados Unidos eran injustos, antieconómicos y ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo.
Los datos primarios más recientes aparecen en el comunicado del gobierno canadiense del 21 de agosto (pm.gc.ca) y en las notas de Reuters y BBC del 22 de agosto. El volumen de 20.000 millones de dólares y el porcentaje del 5 % se reiteran de forma consistente en las fuentes oficiales y de agencia.
Consecuencias inmediatas para el comercio norteamericano
La aplicación de estos aranceles entre Estados Unidos y Canadá eleva la incertidumbre sobre las cadenas de valor integradas. Empresas de ambos lados deberán recalcular costos de insumos y precios finales. Los consumidores canadienses enfrentarán posibles alzas en productos seleccionados una vez que las represalias entren en vigor el 8 de septiembre.
En el plano político, la ruptura reduce el margen para acuerdos más amplios sobre seguridad económica, control de exportaciones y alineamiento digital que se mencionaron durante las conversaciones. El impacto concreto se medirá en las próximas semanas a través de los datos de aduanas y los indicadores de empleo manufacturero en las provincias más expuestas.
La suspensión de las negociaciones deja abierta la posibilidad de nuevas rondas, pero por ahora ambas administraciones avanzan con medidas unilaterales. El próximo punto de inflexión será la publicación del listado detallado canadiense y la eventual respuesta estadounidense a esas represalias.


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